Tempestades enfrentadas,
divinidades trituradas,
en las verdades de tu almohada,
mueren ideas degeneradas.
Renacen arrinconadas en la mañana.
Y vuelven a caer en la siguiente parrafada
de tu siniestra pero tierna mirada.

Tempestades enfrentadas,
divinidades trituradas,
en las verdades de tu almohada,
mueren ideas degeneradas.
Renacen arrinconadas en la mañana.
Y vuelven a caer en la siguiente parrafada
de tu siniestra pero tierna mirada.
