Laberinto rítmico

Tempestades enfrentadas,

divinidades trituradas,

en las verdades de tu almohada,

mueren ideas degeneradas.

Renacen arrinconadas en la mañana.

Y vuelven a caer en la siguiente parrafada

de tu siniestra pero tierna mirada.

Perdido en la hojas caídas del otoño pasado

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