Tempestades enfrentadas,
divinidades trituradas,
en las verdades de tu almohada,
mueren ideas degeneradas.
Renacen arrinconadas en la mañana.
Y vuelven a caer en la siguiente parrafada
de tu siniestra pero tierna mirada.

Tempestades enfrentadas,
divinidades trituradas,
en las verdades de tu almohada,
mueren ideas degeneradas.
Renacen arrinconadas en la mañana.
Y vuelven a caer en la siguiente parrafada
de tu siniestra pero tierna mirada.



Mirada envuelta por la dura perspectiva
de unos ojos transformados en rocas,
que congelan instantes en sus retinas.
Pupilas rodeadas de olas.
A penas tienen fuerzas todavía.
Un sinfín de imágenes han borrado
a través de la luz de sufrida.
¡Aguardad! hasta las últimas horas del día…
Víktorm G. O

Tras el velo de la indiferencia,
encogido en tu profunda mirada
me asomo al abismo de la nada
y ahí estás, embelesada...
Luz airada
mostrando mi carencia.
Nos vemos a la misma hora mañana.
Víktorm G.O

Los sentimientos se agolpan atormentados en un mar calmado que rodea un halo de luz en el horizonte escondido de la oscuridad, un negro serpenteo predomina en el paisaje salvaje del mar de nubes de tus sueños, en los que adormecido tu yo espectante despierta de la fantasía de la realidad.
Aquel Lugar
del que nadie recuerda,
del que nadie habla,
en el que la historia se siembra,
donde libre queda el alma.
Lugar en calma,
en el que el sabio yerra.
Y el malvado tiembla...